jueves, 22 de agosto de 2013

Conclusión de Informe: Centros Clandestinos de Detención. Belén Carraud Fava

Conclusión personal del Informe: Centros Clandestinos de Detención.

 Hoy en día sabemos de la existencia pasada de tales Centros Clandestino de Detención, sabemos qué sucedió en ellos y sabemos los nombres de casi treinta mil personas desaparecidas que fueron a pasar tormentosos días de sus vidas allí.
 Hoy sabemos. Pero antes, en 1979 hasta 1983, no se sabía todo esto tal como se sabe en el presente. Antes y como ahora, todas estas víctimas eran simplemente desaparecidos con un paradero desconocido. Y no era sabido que durante su ausencia la mayoría  de ellos estaban siendo maltratados, violados y abusados violentamente. Nadie sabía y nadie creía que todos estos seres humanos ausentes estaban encerrados en unos cuartos, quizás con frío, quizás con hambre y quizás ilusionados con que aquellas personas que los tenían, los liberarían y volverían a ver a sus familias. Nadie creyó que se los volvería a ver.
 Estas palabras que redacto no son algo que nadie sepa, es algo completamente sabido; pero es una clase de reflexión que llegué a hacer.
 Si mi profesora no me hubiera mandado a hacer este trabajo dudo que hubiera buscado por mi propia cuenta los medios para  informarme de esto… “esto” que dejó a muchos sin hablar, “esto” que generó grandes cambios, “esto” que dejó a unos pocos y se llevoó a muchos otros. “esto” que supuestamente fue un proceso, pero lo único que fue es muerte y unas cuantas lágrimas. Fue muerte que hoy no nos hace dudar al decir “nunca más”.
 Lo repito: fueron 30.000 desaparecidos, fueron 30.000  personitas que podrían haber sido músicos, en lugar de cadáveres. Pudieron haber sido maestros, abogados, albañiles, doctores, verduleros, actores, ingenieros, profesores, mecánicos o futbolistas.  Pudieron haber sigo padres o madres. Pudieron haber sido, incluso, nuestros amigos hoy en día.
  Pero no lo son. Fueron bocas que ya no van a poder cantar, fueron ojos que ya no nos van a mirar. Fueron personas, muchas personas que nunca nos van a poder contar su historia. Personas con las que podríamos tomar el colectivo a la mañana o a las que les podríamos comprar golosinas en un quisquito. Pero son solo, lamentablemente, un montón de vidas pasadas de las cuales siquiera sabemos a donde fueron  a parar.
 Por estas causas injustas, por todo lo que vivieron los ausentes de hoy en día  y desaparecidos de hace años; por todos los llantos de madres in sus hijos; por todos los hijos sin sus padres; por todas las muertes y por estos desaparecidos es que decimos esta frase perteneciente al pueblo argentino, tal como lo dijo el fiscal Julio Cesar Strassera: ¡¡Nunca Más!!


Carraud Fava, María Belén. 3º 3ra. 

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